El Asma Alérgica: Remedios para Asmáticos

 

La mayoría de los casos de asma tienen un origen alérgico; en estos casos se habla de asma alérgica. Existen unos remedios para el asma alérgica que ayudan a los asmáticos a reducir sus ataques y sus síntomas.

El asma es una enfermedad crónica del sistema respiratorio que se manifiesta con dificultad para respirar, con frecuencia acompañada de ruidos o silbidos, tos persistente y sensación de opresión en el pecho.

La gravedad y los síntomas varían de persona a persona.
Es un trastorno muy frecuente, y en aumento, sobre todo en los países desarrollados.
Se estima que entre un 3% y un 5% de la población padece, en mayor o menor grado, de asma, y se sabe que la mayoría de los casos tienen un origen alérgico.
Los factores desencadenantes de un ataque de asma pueden ser varios, y lo que provoca una crisis asmática en una persona puede no tener efecto sobre otra persona que también sufre asma.
Los principales desencadenantes de un ataque de asma son alérgenos. El sistema inmunitario de determinadas personas interpreta algunas sustancias como potencialmente nocivas, aunque éstas sean completamente inofensivas para la mayoría de las personas. Al entrar en contacto con estas sustancias (alérgenos), el sistema inmunitario de la persona alérgica produce anticuerpos y provoca los síntomas alérgicos.
Los principales alérgenos que pueden provocar asma alérgica son el polvo, los ácaros, el moho, el polen, la caspa, la saliva, el pelo y los epitelios de los animales, los excrementos y restos de cucarachas, algunas bacterias, ciertos alimentos, medicamentos, etc.
La mejor manera de prevenir un ataque de asma es identificar todos sus desencadenantes y evitarlos.
 
1- Consulte con su médico o pediatra. Si es necesario, el médico le remitirá a un especialista en alergias (alergólogo). Es fundamental ser consciente y disponer de información sobre la enfermedad, y el diagnóstico de esta sólo puede ser efectuado por un médico titulado. Si lo considera oportuno, el médico le someterá a distintas pruebas y le ayudará con el tratamiento más adecuado en su caso.
2- Utilice un medidor de flujo pico (flujo que mide la capacidad pulmonar de recoger y expulsar aire) para supervisar su capacidad pulmonar. El medidor de flujo pico es un aparato sencillo y económico. Soplando con fuerza en la boquilla del aparato se obtiene una medición del flujo máximo.
3- Utilice un buen purificador de aire. Pueden ayudar mucho en la prevención de ataques de asma, ya que mejoran la calidad del aire dentro del hogar eliminando los alérgenos y los contaminantes aerotransportados como humo, partículas químicas, ácaros, caspa, polen, moho, etc.
4- Si su asma es provocada por alérgenos presentes en el aire, utilice una mascarilla anti-alergias cada vez que tenga que entrar en contacto con los alérgenos que desencadenan sus ataques.
5- Los ácaros viven más frecuentemente en el dormitorio que en cualquier otro lugar de la casa, porque en la cama encuentran su hábitat ideal por temperatura, nivel de humedad y abundancia de comida. Si los ácaros contribuyen a desencadenar sus ataques, utilice fundas antiácaros certificadas para colchones, almohadas y edredones que se fabrica con tejidos especiales que tienen poros muy pequeños y no permiten el paso de los ácaros del polvo y sus partículas alérgenas.
6- Utilice un filtro antialérgico para sus aparatos de aire acondicionado y deshumidificadores, si los tiene. Ayuda a reducir la concentración de alérgenos en el aire capturando pólenes, polvo, piel y pelo de mascotas, humo, restos de ácaros y otros alérgenos. Se adapta a equipos de aires acondicionados (portátiles y fijos) y deshumidificadores.
7- Utilice aspiradores con filtros HEPA, que recogen y eliminan los alérgenos presentes en su entorno.
8- Existen también máscaras que ayudan a prevenir los ataques de asma provocados por el aire frío.