Para la prevención de los brotes de dermatitis atópica, es de fundamental importancia identificar, evitar y controlar los posibles factores desencadenantes o agravantes. A seguir, los comentamos
1. El contacto con alérgenos ambientales
El contacto con alérgenos ambientales puede ejercer una influencia negativa sobre las personas con dermatitis atópica, por lo que, en la mayor medida posible, hay que evitar el contacto con éstos.
En muchos casos, la reducción y el control ambiental de los alérgenos produce mejoras importantes y remisiones mucho más duraderas de los brotes de eczema (o eccema) atópico.
Los principales alérgenos que hay que evitar son:
1.1. Los ácaros. El uso de fundas antiácaros en la cama y de purificadores de aire, y la aplicación de medidas destinadas a reducir la cantidad de ácaros presentes en el hogar pueden ser muy beneficiosas. Para saber más, véase nuestra guía
2. Las irritaciones cutáneas
Hay que evitar o reducir, siempre que sea posible, el contacto con sustancias irritantes como jabones y productos para la higiene personal inadecuados; detergentes y suavizantes para el lavado de la ropa; limpiadores, lejía, cloro, agentes químicos irritantes, etc.
La ropa de vestir y la ropa de cama también pueden provocar irritaciones al entrar en contacto con la piel atópica.
Fibras sintéticas como nylon, lycra, etc., lana y, en general, fibras textiles ásperas pueden producir irritación y picor.
También las etiquetas de la ropa pueden producir roces ey irritaciones, sobre todo en bebés y niños, por lo que deberán ser descosidas.
Las fibras textiles más indicadas para las personas con dermatitis atópica son el algodón y el lino.
En general, la ropa debería ser suave, ligera y holgada.
Deben evitarse la sudoración y el calor excesivos.
El calzado debería ser de piel o de cuero, y dejar transpirar los pies lo máximo posible. Hay que llevar siempre calcetines y medias, preferentemente de algodón.
Debe evitarse usar prolongadamente calzado deportivo, de materiales sintéticos o que provoque mucha sudoración.
3. Las condiciones ambientales
El calor y la sequedad ambiental excesivos, sobre todo en el dormitorio, actúan negativamente sobre las pieles atópicas.
La temperatura ideal dentro de casa es de unos 18ºC y la humedad debería ser del 50-60%, aproximadamente.
Temperaturas y humedades superiores tampoco son convenientes, sobre todo para aquellas personas que padecen dermatitis atópica. También deben evitarse los ambientes contaminados, con humo o con una baja calidad del aire. El uso de Purificadores de Aire puede ser de ayuda.
4. La alimentación
Las consecuencias de la alimentación son muy controvertidas y varían mucho de una persona con otra.
Deben evitarse aquellos alimentos que agravan los brotes de dermatitis atópica o que provocan urticaria o erupciones cutáneas. En caso de sospechas, aconsejamos acudir al médico para hablar del tema.
Los alimentos que están relacionados frecuentemente con la dermatitis atópica son el huevo, la leche y los lácteos, los frutos secos, como los cacahuetes, el trigo, la soja, las fresas, el marisco y algunos pescados.
5. El control del estrés
El estrés puede exacerbar o provocar nuevos brotes de dermatitis atópica o eczema.
Cuando se producen brotes agudos o ante cualquier duda, recomendamos acudir a médico de cabecera o al dermatólogo.
Última revisión: septiembre de 2010
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